Muchas familias se enfrentan con la necesidad de decidir si ingresar a su pariente (padre, madre, tío...) en una residencia geriátrica, o bien organizar el domicilio de la persona dependiente para que pueda permanecer allí -algunas veces el planteamiento es llevarla al propio hogar de los familiares cuidadores-. A grandes rasgos, las mayores ventajas de ingresar en un centro residencial serían: contar con un servicio integral (asistencial, médico, fisioterapéutico, psicológico y de estimulación cognitiva, de asistencia social, de animación sociocultural e incluso a menudo de servicios complementarios como podología y peluquería), una red social formada por el equipo y los demás residentes, así como un servicio de hostelería (lavandería, aseo de la habitación, comidas, etc.). En principio, se trataría de la mejor opción para personas con un alto grado de dependencia, en especial si hay deterioro cognitivo. Estas ventajas repercuten más en la persona mayor que ha de ingresar ...
Espacio de divulgación de la psicología de Danielle Molina Stajnsznajder, psicóloga y psicoterapeuta