Se sabe que no todas las personas viven con alegría los días de navidad. Por un lado, puede ser cuestión de ideología: hay quien se opone directamente al espíritu navideño, ya sea por falta de creencia religiosa, por crítica a la socied ad de consumo, por no estar de acuerdo con los patrones universales que encasillan el comportamiento de los indivi duos, homogeneizando todo… En fin, evidentemente existen muchas causas posibles por las que desmarcarse de la euforia generalizada. Por otro lado, la falta de entusiasmo puede estar relacionada con el propio estado de ánimo. En ocasiones, las fechas señaladas actúan como potenciador de los problemas que uno pueda tener. Por ejemplo, el hecho de haber perdido a un ser querido en un día circunscrito a las fiestas empaña de algún modo el ambiente festivo. También ocurre que, aunque el familiar o la persona de apego haya fallecido en una fecha diferente, en esta franja de tiempo que se caracteriza por los encuentros famili...
Espacio de divulgación de la psicología de Danielle Molina Stajnsznajder, psicóloga y psicoterapeuta