sábado, 24 de septiembre de 2011

Proyecto Gran Simio: una idea, un libro y una organización


¿De qué trata el Proyecto Gran Simio?

La idea es incluir a los antropoides no humanos en una comunidad de iguales, al otorgarles la protección moral y legal de la que actualmente sólo gozamos los primates humanos.

El libro, El Proyecto «Gran Simio». La igualdad más allá de la humanidad, publicado por la Editorial Trotta, Madrid (1998), es el trabajo colectivo de un grupo de científicos e investigadores, que expone un argumento multifacético en contra de la negación de derechos fundamentales a seres que no son miembros de nuestra propia especie, pero que poseen muchas características moralmente importantes.

La organización es un grupo internacional que trabaja para la supresión de la categoría de “propiedad” que ahora tienen los antropoides no humanos y para permitirles una vida digna. En España, el 25 de abril de 2006, su presidente Joaquín Araujo (y colaboradores) lo presentó ante el Congreso de los Diputados. El objetivo de la organización a largo plazo era conseguir una Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Grandes Simios Antropoides. Si se consiguiera este resultado, la organización defendería el establecimiento de territorios protegidos para que los bonobos, chimpancés, gorilas y orangutanes pudieran seguir viviendo como seres libres por sus propios medios.

La Proposición No de Ley del Proyecto Gran Simio fue aprobada en el Congreso de los Diputados en junio de 2008 e impulsada por esta asociación a través del Grupo Parlamentario de Esquerra Republicana, Izquierda Unida e Iniciativa per Catalunya Verds. Varias iniciativas de protección de los grandes simios han sido llevadas a cabo tras la aprobación de la Proposición No de Ley con ayuda del Gobierno; además de la conservación de las poblaciones salvajes de los grandes simios, se está invirtiendo en la propia protección de las selvas tropicales, indispensables para combatir el cambio climático y la protección del sistema de vientos planetarios que nace en el ecuador, donde están ubicadas la mayoría de los bosques tropicales.

Tiene apoyo en más de veinte países. Las actividades van desde la educación pública hasta el rescate y la adopción de homínidos encarcelados. Desde la pequeña escala y las intervenciones locales, la organización quiere llegar a trabajar a nivel internacional para ocasionar un cambio trascendental a la vez que bien fundamentado en el estatus de los grandes simios.

El proyecto se suma a otra serie de iniciativas en el mundo que intentan proteger del peligro de extinción a los grandes simios, así como a los animales en general, y el derecho a cierta calidad de vida.

Este tema siempre ha suscitado una gran polémica, tanto en la calle como en los ámbitos académicos. Probablemente en la calle por desconocimiento y, en los ámbitos académicos, porque cada parte defiende su parcela de interés -como suele ocurrir-. De alguna manera, las discusiones enfrentan a creacionistas con evolucionistas, dos mundos incompatibles.

Lo que está claro es que la ciencia avanza y con ella se modifican muchas ideas preconcebidas sobre los seres humanos y el resto de animales. Lo ideal sería mantener fuera de este debate concepciones religiosas que no pueden competir con las teorías científicas. No puede probarse científicamente, al menos hasta hoy, la existencia de un dios ni nada similar. Y no puede refutarse con constructos de fe ningún hecho contrastado empíricamente.

Otro debate, una vez separados ciencia y religión, sería qué limitaciones puede aportar este proyecto a la investigación científica, y aquí otra vez se abre la brecha. Hay investigadores y gobiernos que defienden una amplia investigación con animales, incluyendo los grandes simios, y otros que pretenden limitarla a casos muy concretos –en el caso del Proyecto Gran Simio lo que se exige es que se utilicen grandes simios sólo cuando la experimentación los beneficie a ellos mismos, cuestión ambigua y posiblemente difícil de regular-.

Lo ideal, desde mi punto de vista, sería reducir al máximo la investigación con animales, sobre todo con las especies más inteligentes. Sin embargo, muchas veces se trata también de mejorar las condiciones experimentales. Por ejemplo, en Estados Unidos producen y crían chimpancés para la investigación y en ocasiones tienen grandes excedentes, es decir, ejemplares que deben vivir en cautividad sin necesidad. Es verdad que Norteamérica está a favor de este tipo de investigación y Europa suele preferir los estudios de campo, aunque para algunas investigaciones son mejores las condiciones experimentales en laboratorio y para otras las de campo. Si se trata de conocer las costumbres, por ejemplo, de una especie, subespecie, etc., el estudio de campo resulta más eficaz. Si el objetivo es probar la capacidad de aprendizaje de determinado lenguaje de signos, por ejemplo, sólo puede conseguirse mediante experimentos controlados.

Para mí: sí a espacios protegidos y a la reducción, y máximo control, del cautiverio y a la eliminación total de la tortura. En cuanto a la investigación, me preocupa que no pueda matizarse un poco más. Sí a protocolos éticos rigurosos y a un mínimo de investigación con animales. Sobre el cautiverio, concretamente, creo que en la actualidad algunos zoológicos procuran el bienestar de sus animales incluso creando reproducciones de sus hábitats naturales muy bien diseñadas (como el Zoo del Bronx, de 107 hectáreas, de Nueva York). Tal vez habría que cambiar la concepción de los zoológicos, que éstos fueran más amplios, más reales para la fauna y que tuvieran menos ejemplares; cuestión que preocupa a la mayoría de administraciones de los parques zoológicos. Cuando no haya medios para tener a un guepardo, pues no debería haber un guepardo. Si hay posibilidad de recrear un hábitat relativamente espacioso para los chimpancés, quizá sería beneficioso para la comunidad mundial de chimpancés, puesto que los zoológicos, además de cuidar a sus ejemplares, invierten dinero en campañas de protección y mejora de la vida salvaje.

Ojalá avancemos en este asunto como sociedad, y las próximas generaciones hereden un mundo más justo y en el que hayamos aprendido a vivir en mayor armonía y más respetuosamente con el resto de habitantes de la Tierra.


Quien quiera ampliar información sobre el Proyecto Gran Simio, puede visitar su página oficial: http://www.proyectogransimio.org/index.php



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