martes, 13 de febrero de 2018

Cómo pasar San Valentín sin pareja y no deprimirse en el intento

Llega San Valentín, el día reservado para consumir amor y productos de amor, y así llegan también los recordatorios de la falta de pareja, las rupturas, las reflexiones autocríticas sobre lo que habremos hecho mal, las propuestas de futuro para que el próximo año no nos vuelva a pillar la fecha señalada en soledad... 

Quizá seas de esas personas afortunadas en el amor y que además celebra San Valentín. Si es tu caso, disfruta, compra, consume, diviértete. Es un día para homenajear a tu media naranja y para que esa media naranjita te engalardone a ti. 

O bien puede que estés en el grupo de los/as desafortunados/as en el amor -es decir, en el grupo de los que ganan la lotería ¡bien por ti!-. Si estás leyendo estas líneas, probablemente has vivido una ruptura recientemente, o eres un/a soltero/a empedernido/a, o te estás dando un tiempo con la que era tu pareja... Quién sabe. Pero no comprarás bombones para esa persona especial.

¿Por qué no? Si es lo que hubieras hecho al estar saliendo con alguien, compra bombones. O compra peluches. 

- Regala bombones o peluches a una amiga o un amigo especial; vale, no es el día de la amistad, pero el amor se manifiesta en diferentes niveles, y un gran amigo puede sentirse bien de recibir tu detalle y tú puedes sentirte gratificado/a al hacerlo.
- Si eres madre/padre, puedes hacer algo especial con tus hijos/as. Se sentirán honrados e importantes. Y a nadie le amarga un dulce.
- También puedes premiarte a ti mismo/a consumiendo algo que no sueles permitirte: ya sea un exceso de azúcar o un regalito con un precio algo excesivo.
- Organiza una comida o una cena con amigos/as, solteros, separados, viudos..., o amigos que están en pareja, ¡qué más da! Puedes alegrarte de la alegría de los demás. 
- Aprovecha la energía extra -que no inviertes al estar en pareja- para cuidarte tú: ejercicio físico, caminatas, meditación, lecturas, conciertos... Disfruta del tiempo libre y haz algo interesante el día de San Valentín.


Por último, si eres menos consumista o pasas del posible valor simbólico de consagrarte contigo mismo/a y las personas que quieres, simplemente resguárdate de tanta publicidad romántica y sigue tu rutina sin pesar ni remordimientos. Haz esto si estás convencido/a de que no te afecta y de que estás como quieres y donde quieres. O al menos en la dirección correcta.

Y recuerda: siempre es mejor estar solo/a que mal acompañado/a.



miércoles, 15 de noviembre de 2017

Cansada de tanto machismo encubierto

Cansada de tanto machismo encubierto, harta de tanta violencia machista justificada o edulcorada... Bueno, edulcorada no creo porque la violencia de género, la violencia machista, es uno de los peores lastres que arrastra el ser humano en su evolución.

Nos cuentan que los hombres prehistóricos asumiblemente cogían a las hembras de los pelos, las empujaban, incluso las violaban en parte por aquello del dimorfismo sexual (machos más grandes y más fuertes; hembras más pequeñas y "delicadas").

Quizá la vida en las cavernas fuera así, y por eso las mujeres presumiblemente buscaban la protección de sus parejas sexuales (compañeros sentimentales), y por eso los hombres se quedaban cerca, no vaya a ser que por tener la menstruación camuflada aquellas hembras les fueran a colar un gol (un hijo de otro progenitor, se entiende).

Tal vez el origen del romanticismo esté ligado a la protección de las féminas y el control por parte de los machos... ¿Qué relación puede haber entre el romanticismo y el inicio del patriarcado? Al menos sabemos que el romanticismo se da también entre individuos del mismo sexo, de modo que podría expresarse sin todo ese machismo implícito que suele venir con el pack. Es decir, habría que dejar de defender ciertas conductas bajo el amparo del amor romántico.

El otro día leí en Facebook una crítica a la historia de La Bella y la Bestia. ¿Una historia romántica o una narración que justifica el maltrato de un hombre a una mujer bajo el paraguas del amor? "¿La encerré porque la quería hacer mía?" "¿Le grité porque soy una persona que sufre...?" Y si las mujeres siempre hemos oído estos relatos, desde los inicios de nuestra historia escrita y más allá, y se han perpetuado los discursos que eclipsan o justifican la violencia y/o la desigualdad, ¿qué nos queda?, ¿cómo hacemos para quitarnos toda la venda? Porque algunas mujeres han tenido acceso a una "contracultura", a un cuestionamiento de estos preceptos y de este marco patriarcal, pero no todas... Y las que en algún momento hemos visto la luz, aún conservamos en mayor o menor medida parte de la venda. Cuando menos te lo esperas, sueltas algo como "esa tía va de diva", "tal mujer política se merece que la violen", "aquella está malfollada", "a esta otra se le está pasando el arroz", "esta mami no trabaja ni hace nada", "me llevo mejor con los  compañeros hombres porque las mujeres podemos ser muy malas", etc...

Entonces, para quitarnos completamente la venda -ni siquiera lo conseguiríamos volviendo a nacer porque el mundo sigue siendo homo pensante-, hay que cuestionarse prácticamente todas las cosas. Detrás de cada comentario, cada libro, cada película, cada evento, detrás de cada debate político, cada reunión de propietarios de finca, detrás de cada conversación entre mujeres, o entre hombres y mujeres, puede haber machismo encubierto... ¿Os habéis dado cuenta de cuando en un grupo de mujeres se "cuela" un hombre, habitualmente pareja de alguna de ellas, y éste copa la conversación y recibe casi toda la atención del grupo? ¿por qué pasa?, ¿acaso sabe más de los temas de conversación, que nos tiene que explicar a vivir, o cuál es la razón? Pues la costumbre...

Maldita costumbre que nos tiene presas y nos mantiene bajo un paraguas de miedo y desazón. Porque yo puedo considerarme una mujer libre y segura, pero vuelvo a casa en taxi y el sujeto en cuestión se pone pesado y me hace sentir vulnerable -true story, me pasó sin ir más lejos hace un par de semanas, un sábado por la noche, y también hace muchos años en un taxi en Buenos Aires cuando era una cría...; bueno, sentirme vulnerable o insegura, cuando menos incómoda, me ha pasado muchas veces en la vida, y no precisamente porque yo lo motivase ¿o sí?-.

Los hombres también deberían replantearse cada una de las cosas que dicen y hacen. Pero no todos están dispuestos, claro está. Quien tiene privilegios difícilmente quiera perderlos o compartirlos, pues dejan de ser privilegios.

Espero que cada vez haya más hombres que se cuestionen el status quo y que cooperen con las mujeres para que el mundo humano sea más justo. Espero que cada vez más mujeres dejen atrás el pánico a reconocer que son feministas y busquen de verdad alcanzar la igualdad para nuestro género en todas las esferas.

Para quien lo confunda, alcanzar la igualdad no implica querer hacer siempre las mismas cosas. Obviamente una mujer puede jugar a fútbol y hacerlo mejor o igual que un hombre, o bien puede conducir incluso mejor que cualquier hombre, pero hombres y mujeres no somos iguales y nos pueden gustar cosas diferentes. Que no me encante jugar al balón no significa que quiera ser una mujer sumisa.

También, por si no queda claro, no quiero ser infravalorada por el hecho de ser mujer, o por realizar actividades "de mujeres", o por ser de una determinada manera que a la sociedad no le cuadra que sea apropiado para las mujeres. Juntas conseguimos más. Un abrazo a todas las mujeres :-)





viernes, 14 de julio de 2017

A mayor edad, mayor placer sexual


Pilar Jericó, en su blog, nos dice: "La edad en la que experimentamos mayor placer sexual es a partir de los cincuenta y los sesenta, pero solo si somos capaces de entrenar nuestra forma de ver las cosas en dos sentidos. Veamos cuáles".

Si quieres leer el artículo, sigue aquí: 

jueves, 23 de febrero de 2017

“Donald Trump es totalmente consciente de cómo actúa”



“Donald Trump es totalmente consciente de cómo actúa”

Es el título del artículo de Ania Liste, periodista cubana que reside en Miami. En él hace hincapié en la personalidad narcisista de Donald Trump, incluso un experto en psicología lo tacha de psicópata. En el texto, también hay una aportación mía referente a si es posible diagnosticar el trastorno narcisista de la personalidad mediante la observación de conductas.

Aquí podéis leer el artículo completo:





lunes, 23 de enero de 2017

Bimba Bosé: una más que el cáncer se ha llevado


Esta mañana me he encontrado con la noticia: ha fallecido Bimba Bosé, mujer, madre, modelo, cantante..., a sus 41 años, por padecer un cáncer de mama que la ha llevado a la tumba. O a donde sea que hayan acabado sus restos... La verdad es que no he leído sobre ese asunto y la cuestión que ha intrigado mi alma es obviamente otra: una más que el cáncer se ha llevado... O una menos que está aquí para contarlo.

Sabemos de ella porque es un personaje mediático. Es cierto que yo no la conocía personalmente, y su pérdida me provoca cierto malestar no porque vaya a echarla de menos a ella en concreto sino por la desazón de la muerte, especialmente de una mujer joven, específicamente muerta por un cáncer de mama que es algo a lo que también yo me enfrento.

Resulta inevitable establecer algún tipo de comparación, por errática o errada que sea. Tal vez se trate de un (mal) hábito entre los y las supervivientes. A ella le diagnosticaron la enfermedad a principios de 2014. A mí para Semana Santa, ese mismo 2014. Ella era joven y madre de dos hijas de corta edad. Yo soy joven y madre de dos hijos también pequeños. Ella fue una luchadora y según cuentan adoptó una actitud positiva. Yo soy luchadora y creo tener una actitud positiva... Y sigo aquí. Sin evidencia médica de enfermedad. Y aun así el miedo, acallado, clausurado, que guardo en algún recoveco de mi mente, hoy me ha recordado tímidamente que está ahí, latente, y que me dice: “podrías ser tú, ¿te crees tan diferente? ¿o especial?, ¿qué hace que tu caso sea diferente?”.

Lo he reconocido, el miedo. Es un antiguo amigo mío. Bueno, ni amigo ni enemigo. Coexistimos, si bien prefiero no hacerle mucho caso. Prefiero mantenerlo guardado. Es mi Yellowstone particular.

Al rato de leer la noticia me he puesto a cocinar, y a cantar. No sé por qué tarareaba “La gente me señala, me apunta con el dedo, susurra a mis espaldas, y a mí me importa un bledo”. Creo que me ha salido en parte inspirada por la propia vida de la chica Bosé, que además hace poco leí que plantaba cara a la prensa por lo que ella consideraba un mal tratamiento de su enfermedad y de su privacidad. Necesitaba más paz, más calma. Y tristemente fue su última temporada con sus seres queridos, que espero que haya sido rodeada de amor y con momentos de felicidad. ¿Por qué no? Yo soy feliz, siguiendo con las odiosas comparativas, y he podido ser feliz incluso antes de la remisión del cáncer, durante los peores momentos de tratamiento... Pero reconozco que soy más feliz ahora.

martes, 25 de octubre de 2016

El futuro de la gerontología: hacernos vivir 1000 años


 


El científico, gerontólogo (informático, ingeniero y biólogo), Aubrey de Grey nos anima a mantenernos sanos unos años más, quizá 20... Es para cuando espera que la esperanza de vida humana haya alcanzado la ventolera de 1000 años; y a él, basandose en términos estadísticos, le parece una cifra conservadora.

La idea es eliminar el envejecimiento. Dice que el cuerpo humano, como máquina que es, se puede reparar. Pero siempre es mejor actuar sobre un cuerpo sano, es decir, trabajar con medios preventivos, que con un cuerpo ya deteriorado. 

En una entrevista al diario El País también nos habla de cómo podrá vivir este hombre/esta mujer del futuro, por ejemplo comiendo carne artificial producida con células madres -todo un avance para los derechos del reino animal en su conjunto-. Me imagino a unos niños en la escuela, "leyendo" una lección de historia o de medio ambiente en la que se explica que los seres humanos pasaron de la caza y la recolección a la reproducción masiva de animales para el consumo, que podían obtenerse luego en tiendas especializadas en alimentos de origen animal y/o vegetal. "¡Qué incivilizados que eran nuestros antepasados! ¡Qué bestias!, y no hace tanto tiempo..."

El asunto de conseguir que las células se sigan reproduciendo bien y los organismos se mantengan jóvenes se me antoja de ciencia ficción, pero me parece lógico pensar que la ciencia vaya hacia ello -le interesa a mucha gente, supongo-, y pueda conseguirlo, o al menos parcialmente. Ya nos ponemos cremas anti-age, cuidamos el colesterol, mantenemos la mente activa... Sin embargo, éstas son medidas beneficiosas pero que en palabras de Aubrey de Grey no aumentan sigificativamente la esperanza de vida. Introducirnos unas bacterias que se dediquen a eliminar desechos en nuestro organismo, por ejemplo, sí marcaría la diferencia.

Si vamos a vivir más -mi hijo de 5 años se pondrá muy contento, pues reiteradamente pregunta sobre la muerte, cuándo nos vamos a morir, cuánto tiempo podrá vivir tranquilamente con su familia y amigos...-, espero que no sea embarcados en un programa incómodísimo de pruebas y procedimientos médicos -aunque muchas personas firmarían ahora mismo por el elixir de la buena juventud, cueste lo que cueste-.

Otro tema será lidiar con el aburrimiento. Si ya se aburren de vivir tantas personas de edad avanzada, podríamos preveer que el hartazgo pueda verse incrementado. El gerontólogo se avanza indicando que es un problema de educación y de dotar a las personas de habilidades para disfrutar de la vida. ¡Qué bien! Más trabajo para los/as psicólogos/as.

En el siguiente enlace podéis leer la entrevista:

martes, 11 de octubre de 2016

Nou post a La Torre: Aprendre a dir no

Nou post a La Torre: Aprendre a dir no




                    /http://www.latorredebarcelona.com/aprendre-dir-no/

La exigencia, ¿un bien preciado?


Ser exigente con uno/a mismo/a y con los demás es bueno… pero en su justa medida. El conformismo, la resignación en cualquier caso, es lógicamente malo. Pero exigirse siempre el 100% es tener una idea distorsionada de la vida y de uno mismo. Porque no existe ese 100 %. Tarde o temprano te equivocarás, a alguien algo de ti o que has hecho no le gustará…

Buscar el 100%: el mayor error
Por ejemplo, si te presentas al examen de conducir puedes fallar, ¿cuánto, hasta 3 o 4 veces…? ¿Y pretendes no fallar nunca en otros aspectos de tu vida? ¿Como hijo/a, como madre/padre, como cuidador/a, como profesional, como consumidor/a…? ¿Te exiges a ti mismo/a más de lo que se exige en las oposiciones más rigurosas?
Esto en parte ocurre porque nos formamos una idea estandarizada (basada en estereotipos de belleza, productividad, agilidad, etc.) de cómo debemos ser. Qué se esperaría de una persona exitosa en todos los sentidos. Ése sería nuestro Yo ideal. Cuántas más discrepancias haya entre ese Yo ideal y lo que somos, el Yo real, peor autoconcepto tendremos y peor autoestima.
Sería muy beneficioso reformular nuestro Yo ideal, a un Yo realista, y acercarnos poco a poco, con senos y valles, con errores, con tanteos, a ese Yo revisado, aproximándonos desde nuestro Yo real o actual.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Sobre el riesgo de abuso sexual en la infancia

Como mujer, como psicóloga y como madre... no puedo evitar tener muy presente el riesgo potencial en la infancia de sufrir abuso sexual.

Siempre ha sido un tema que me ha preocupado mucho y, como decía, el hecho de tener que estar más alerta por mis propios hijos hace que conviva con el temor de que algo malo pueda pasar. (No sólo en este ámbito, pues el miedo de que tus hijos puedan sufrir o que algo malo les ocurra es inevitable y afecta a todas las posibles facetas de sus vidas. Aun así, la idea es mantenerse consciente pero no paranoica... En fin, cada padre o madre hace lo que puede...)

En el libro de la doctora en psicología Maribel Martínez, «Abusos sexuales en niños y adolescentes», se recoge que el abuso sexual infantil puede llegar a afectar a entre un 15 y 20% de la población, especialmente del sexo femenino, y a pesar de ser un «problema social importante» suele mantenerse en secreto, ya que apenas se conoce un 2% de los casos.

Las cifras son muy impactantes. Sería como decir que en una clase de 26 niños, en el caso hipotético de que cursaran toda la vida escolar juntos, al menos 3-4 niños serían víctimas de abusos sexuales. Si pienso en estos términos y visualizo la clase de p5 de mi hijo mayor me dan escalofríos... Incluso más difícil para mi cerebro es llevar a cabo el mismo ejercicio mental con la recientemente formada clase de p3 de mi hijo menor -¿no son casi bebés?-.

Dentro de la definición de abuso sexual se incluiría todo tipo de coerción, por parte de un adulto o un niño mayor, que obligue a un niño, o niña, a realizar o permitir cualquier tipo de actividad sexual.  

La definición es muy amplia y deja de ser tan útil, por ejemplo, cuando la diferencia de edad entre los niños no es tan acusada, si existen diferencias culturales e incluso en el caso de los matrimonios de conveniencia que amparan las relaciones sexuales con menores...

Otro asunto complicado es cuando la persona que ha sufrido abusos se siente culpable e incluso siente que ha incitado o provocado el acto sexual. Hay quien se "autoconvence" de que consentía y de que quizá tenía una sexualidad muy activa desde edades tempranas... Vaya, todos tenemos una sexualidad visible y activa desde edades muy tempranas (o desde siempre). Freud ayudó a apartar un poco el velo al asunto describiendo las etapas de la sexualidad infantil. Pero, salvando las diferencias culturales -cómo se pueda, si es que se puede-, es prioritario y urgente mejorar la seguridad de los pequeños y las pequeñas y reducir o eliminar esas cifras tan escalofriantes.

Cada caso de abuso requiere un abordaje exclusivo y el objetivo será que se detenga el abuso y se ayude al menor para poder llevar una vida digna y superar el trauma o la mala experiencia... En ocasiones la intervención ocurre mucho tiempo después, incluso en la edad adulta.

Lamentablemente, las personas que han sido víctima de abuso sexual pueden presentar muchos problemas emocionales, de comportamiento, de personalidad... Y algunas no conseguirán curar las heridas. Otras sí, aun habiendo sido víctimas de una violencia sexual brutal y habiendo desarrollado problemas graves de apego y de ira, hasta conductas psicopáticas. Así, el apoyo familiar y la intervención psicológica adecuada pueden mejorar e incluso revertir la situación en casos realmente serios. 

Aquí puede verse un ejemplo de la pequeña Beth, una niña que inició terapia a los 6 años, tras haber manifestado comportamientos psicópatas como por ejemplo abusar sexualmente y con violencia de su hermano pequeño, realizarse autolesiones, matar a animales... Es la historia de una niña adoptada que había sufrido abusos sexuales graves por parte de su padre biológico a muy temprana edad, antes de los 19 meses que es cuando fue adoptada.

Una niña que pudo pasar página y cultivar la empatía y las relaciones afectivas gracias a una interveción integral.

Aquí se puede ver el caso:


Estas historias de superación permiten que tengamos esperanza en la resolución de los problemas por parte de los niños y las niñas víctimas de abusos, pero no deberíamos bajar la guardia y ante todo deberíamos promover relaciones más sanas con los menores y en ambientes seguros.