jueves, 21 de junio de 2012

Actividad cerebral en estado vegetativo

He pensado que era una buena idea colgar este link en mi blog. Por un lado, porque creo que es una noticia fascinante y que puede abrir una ventana importantísima a la investigación de los estados bajos de conciencia, el estado vegetativo, y también de la eutanasia, la muerte digna, etc... -comunicarse con los seres queridos podría resultar la manera de preguntarles qué esperan de nosotros y del personal asistencial-. Por otro lado, me ha parecido fiel a mis principios bloggeros, puesto que supe de esta investigación nada más y nada menos que conversando el pasado sábado, de forma más que amena, con dos amigas y colegas de profesión en el Bar Estudiantil de Plaça Universitat. No tomábamos café, ya que el calor invitaba a otras bebidas más refrescantes, pero prácticabamos el sano placer de la charla y del debate "intelectual". 

Gracias a una de ellas, que es neuropsicóloga, estuvimos hablando de estos temas. Así que comparto la revelación, no tan nueva pero aún muy viva, con quien quiera leerla y/o comentarla:


martes, 19 de junio de 2012

Entrenar nuestra inteligencia emocional: pedir disculpas

En ocasiones nos equivocamos en la forma de comunicarnos o comportarnos con las personas de nuestro entorno, y esto puede provocar sentimientos negativos, o contradictorios, y disminuir nuestro buen ánimo. Lamentablemente la manera en que actuamos y nuestras "malas palabras" pueden hacer daño a otras personas y dolernos a nosotros mismos. Es una pena que no seamos capaces de reaccionar mientras está ocurriendo, y que nos dejemos llevar por la ira, el rencor o la inercia de una mala conversación. Quizá haya situaciones en las que sea mejor liberar esa tensión acumulada y no se encuentra un modo menos perjudicial o demoledor de hacerlo. A pesar de ello, si se ha llegado a ese punto, tal vez lo mejor sería recular o, simplemente, pedir disculpas cuando sea posible formular las palabras sin que suba la temperatura corporal. Preferiblemente pronto que tarde...

Siempre, o al menos casi siempre, se está a tiempo de enmendar nuestros actos y de prepararnos para hacer mejor las cosas cuando se nos presente la próxima oportunidad.

Por fortuna, el ser humano tiene grandes opciones de aprendizaje y no necesariamente ha de tropezar con la misma piedra, y además quizá no sea tan grave caerse alguna vez más si eso nos ayuda a por fin comprender la situación y nos entrena para, llegado el momento, no volver a tropezar.