miércoles, 14 de marzo de 2018

Stephen Hawking: un ejemplo viviente de autosuperación

Ha fallecido esta madrugada, en su casa de Cambridge, a los 76 años. Era un físico, astrofísico, cuya aportación al mundo científico y de divulgación ha sido ejemplar. 

Dicen que desde su silla de ruedas explicó el universo y acercó las estrellas a millones de personas de nuestro mundo.

Sin ser una erudita en la materia -para nada-, muchas veces he leído u oído hablar sobre este gran científico y divulgador, especialista en agujeros negros y en las teorías de la relatividad y la física cuántica. Yo nunca he sido demasiado fanática de la astrofísica, pero siempre he admirado a Stephen Hawking no solo por su gran bagaje y donación al mundo de la ciencia, sino por haber sido diagnosticado a sus 22 años de la enfermedad degenerativa ELA (esclerosis lateral amiotrófica) y, contra todo pronóstico, haber sido una de las mentes más brillantes de nuestros tiempos a la vez que haber batallado con la enfermedad hasta sus 76 años.

Sus ganas de vivir, de superarse, de conocer, aprender y enseñar han sido extraordinarias y han movido montañas y galaxias enteras.

Algunos/as psicólogos/as lo hemos utilizado como ejemplo para que otras personas se movilizaran, desde su interior, y encontraran la fortaleza para luchar contra las adversidades. "Puedes estar en una silla de ruedas, prácticamente inmovilizado/a, y querer vivir y hacer, e incluso sentirte bien." ¿Extraño, verdad? En una ocasión él mismo dijo "(...) disfrutaba de la vida más en el presente de lo que la había disfrutado nunca". Sé que parece inviable, pero yo le creo. Absolutamente.

Yo misma he recurrido a su ejemplo de autosuperación para empoderarme y evolucionar, crecer, seguir adelante, cuando la vida me ha puesto verdaderamente a prueba. Es impresionante la fuerza de voluntad que siempre ha demostrado para afrontar la vida con optimismo y seguir creciendo.


El científico durante el rodaje de la serie Big Bang

Stephen Hawking ha puesto el listón muy alto. No todos podemos llegar tan lejos; ni siquiera es lo más importante. Para mí, todos sus méritos profesionales son un vivo ejemplo de la superación personal, son una manera de demostrar esa voluntad, ese espítritu de supervivencia y crecimiento personal, pero mi gran admiración como ciudadana del mundo ignorante en agujeros negros y elementos cuánticos es, aunque suene un poco "disparatado", su capacidad para cambiar el rumbo de su destino, para demostrar que el futuro no está escrito, para llevar una vida repleta de satisfacciones -seguramente no fue un camino de rosas, no soy tan naíf-, ser marido y padre, ser un gran científico, ser ejemplo para tanta gente... En fin, su legado es casi infinito. Y, si bien hoy ha fallecido, su ejemplo sigue y seguirá vivo.