miércoles, 15 de noviembre de 2017

Cansada de tanto machismo encubierto

Cansada de tanto machismo encubierto, harta de tanta violencia machista justificada o edulcorada... Bueno, edulcorada no creo porque la violencia de género, la violencia machista, es uno de los peores lastres que arrastra el ser humano en su evolución.

Nos cuentan que los hombres prehistóricos asumiblemente cogían a las hembras de los pelos, las empujaban, incluso las violaban en parte por aquello del dimorfismo sexual (machos más grandes y más fuertes; hembras más pequeñas y "delicadas").

Quizá la vida en las cavernas fuera así, y por eso las mujeres presumiblemente buscaban la protección de sus parejas sexuales (compañeros sentimentales), y por eso los hombres se quedaban cerca, no vaya a ser que por tener la ovulación camuflada aquellas hembras les fueran a colar un gol (un hijo de otro progenitor, se entiende).

Tal vez el origen del romanticismo esté ligado a la protección de las féminas y el control por parte de los machos... ¿Qué relación puede haber entre el romanticismo y el inicio del patriarcado? Al menos sabemos que el romanticismo se da también entre individuos del mismo sexo, de modo que podría expresarse sin todo ese machismo implícito que suele venir con el pack. Es decir, habría que dejar de defender ciertas conductas bajo el amparo del amor romántico.

El otro día leí en Facebook una crítica a la historia de La Bella y la Bestia. ¿Una historia romántica o una narración que justifica el maltrato de un hombre a una mujer bajo el paraguas del amor? "¿La encerré porque la quería hacer mía?" "¿Le grité porque soy una persona que sufre...?" Y si las mujeres siempre hemos oído estos relatos, desde los inicios de nuestra historia escrita y más allá, y se han perpetuado los discursos que eclipsan o justifican la violencia y/o la desigualdad, ¿qué nos queda?, ¿cómo hacemos para quitarnos toda la venda? Porque algunas mujeres han tenido acceso a una "contracultura", a un cuestionamiento de estos preceptos y de este marco patriarcal, pero no todas... Y las que en algún momento hemos visto la luz, aún conservamos en mayor o menor medida parte de la venda. Cuando menos te lo esperas, sueltas algo como "esa tía va de diva", "tal mujer política se merece que la violen", "aquella está malfollada", "a esta otra se le está pasando el arroz", "esta mami no trabaja ni hace nada", "me llevo mejor con los  compañeros hombres porque las mujeres podemos ser muy malas", etc...

Entonces, para quitarnos completamente la venda -ni siquiera lo conseguiríamos volviendo a nacer porque el mundo sigue siendo homo pensante-, hay que cuestionarse prácticamente todas las cosas. Detrás de cada comentario, cada libro, cada película, cada evento, detrás de cada debate político, cada reunión de propietarios de finca, detrás de cada conversación entre mujeres, o entre hombres y mujeres, puede haber machismo encubierto... ¿Os habéis dado cuenta de cuando en un grupo de mujeres se "cuela" un hombre, habitualmente pareja de alguna de ellas, y éste copa la conversación y recibe casi toda la atención del grupo? ¿por qué pasa?, ¿acaso sabe más de los temas de conversación, que nos tiene que explicar a vivir, o cuál es la razón? Pues la costumbre...

Maldita costumbre que nos tiene presas y nos mantiene bajo un paraguas de miedo y desazón. Porque yo puedo considerarme una mujer libre y segura, pero vuelvo a casa en taxi y el sujeto en cuestión se pone pesado y me hace sentir vulnerable -true story, me pasó sin ir más lejos hace un par de semanas, un sábado por la noche, y también hace muchos años en un taxi en Buenos Aires cuando era una cría...; bueno, sentirme vulnerable o insegura, cuando menos incómoda, me ha pasado muchas veces en la vida, y no precisamente porque yo lo motivase ¿o sí?-.

Los hombres también deberían replantearse cada una de las cosas que dicen y hacen. Pero no todos están dispuestos, claro está. Quien tiene privilegios difícilmente quiera perderlos o compartirlos, pues dejan de ser privilegios.

Espero que cada vez haya más hombres que se cuestionen el status quo y que cooperen con las mujeres para que el mundo humano sea más justo. Espero que cada vez más mujeres dejen atrás el pánico a reconocer que son feministas y busquen de verdad alcanzar la igualdad para nuestro género en todas las esferas.

Para quien lo confunda, alcanzar la igualdad no implica querer hacer siempre las mismas cosas. Obviamente una mujer puede jugar a fútbol y hacerlo mejor o igual que un hombre, o bien puede conducir incluso mejor que cualquier hombre, pero hombres y mujeres no somos iguales y nos pueden gustar cosas diferentes. Que no me encante jugar al balón no significa que quiera ser una mujer sumisa.

También, por si no queda claro, no quiero ser infravalorada por el hecho de ser mujer, o por realizar actividades "de mujeres", o por ser de una determinada manera que a la sociedad no le cuadra que sea apropiado para las mujeres. Juntas conseguimos más. Un abrazo a todas las mujeres :-)





viernes, 14 de julio de 2017

A mayor edad, mayor placer sexual


Pilar Jericó, en su blog, nos dice: "La edad en la que experimentamos mayor placer sexual es a partir de los cincuenta y los sesenta, pero solo si somos capaces de entrenar nuestra forma de ver las cosas en dos sentidos. Veamos cuáles".

Si quieres leer el artículo, sigue aquí: 

jueves, 23 de febrero de 2017

“Donald Trump es totalmente consciente de cómo actúa”



“Donald Trump es totalmente consciente de cómo actúa”

Es el título del artículo de Ania Liste, periodista cubana que reside en Miami. En él hace hincapié en la personalidad narcisista de Donald Trump, incluso un experto en psicología lo tacha de psicópata. En el texto, también hay una aportación mía referente a si es posible diagnosticar el trastorno narcisista de la personalidad mediante la observación de conductas.

Aquí podéis leer el artículo completo:





lunes, 23 de enero de 2017

Bimba Bosé: una más que el cáncer se ha llevado


Esta mañana me he encontrado con la noticia: ha fallecido Bimba Bosé, mujer, madre, modelo, cantante..., a sus 41 años, por padecer un cáncer de mama que la ha llevado a la tumba. O a donde sea que hayan acabado sus restos... La verdad es que no he leído sobre ese asunto y la cuestión que ha intrigado mi alma es obviamente otra: una más que el cáncer se ha llevado... O una menos que está aquí para contarlo.

Sabemos de ella porque es un personaje mediático. Es cierto que yo no la conocía personalmente, y su pérdida me provoca cierto malestar no porque vaya a echarla de menos a ella en concreto sino por la desazón de la muerte, especialmente de una mujer joven, específicamente muerta por un cáncer de mama que es algo a lo que también yo me enfrento.

Resulta inevitable establecer algún tipo de comparación, por errática o errada que sea. Tal vez se trate de un (mal) hábito entre los y las supervivientes. A ella le diagnosticaron la enfermedad a principios de 2014. A mí para Semana Santa, ese mismo 2014. Ella era joven y madre de dos hijas de corta edad. Yo soy joven y madre de dos hijos también pequeños. Ella fue una luchadora y según cuentan adoptó una actitud positiva. Yo soy luchadora y creo tener una actitud positiva... Y sigo aquí. Sin evidencia médica de enfermedad. Y aun así el miedo, acallado, clausurado, que guardo en algún recoveco de mi mente, hoy me ha recordado tímidamente que está ahí, latente, y que me dice: “podrías ser tú, ¿te crees tan diferente? ¿o especial?, ¿qué hace que tu caso sea diferente?”.

Lo he reconocido, el miedo. Es un antiguo amigo mío. Bueno, ni amigo ni enemigo. Coexistimos, si bien prefiero no hacerle mucho caso. Prefiero mantenerlo guardado. Es mi Yellowstone particular.

Al rato de leer la noticia me he puesto a cocinar, y a cantar. No sé por qué tarareaba “La gente me señala, me apunta con el dedo, susurra a mis espaldas, y a mí me importa un bledo”. Creo que me ha salido en parte inspirada por la propia vida de la chica Bosé, que además hace poco leí que plantaba cara a la prensa por lo que ella consideraba un mal tratamiento de su enfermedad y de su privacidad. Necesitaba más paz, más calma. Y tristemente fue su última temporada con sus seres queridos, que espero que haya sido rodeada de amor y con momentos de felicidad. ¿Por qué no? Yo soy feliz, un poco..., siguiendo con las odiosas comparativas, y he podido ser feliz incluso antes de la remisión del cáncer, durante los peores momentos de tratamiento... Pero reconozco que me siento mejor ahora.