lunes, 25 de noviembre de 2013

Sensaciones sobre el taller "La mente emocional"



Tradicionalmente se le ha dado mayor relevancia a los aspectos cognitivos y el rendimiento académico en cuanto a inteligencia, pero hoy sabemos que una persona "inteligente" lo es si puede gestionar adecuadamente sus emociones y adaptarse bien a su entorno, vivir en comunidad y armonía, y afrontar oportunamente las adversidades de la vida; es decir, es importante tener un grado alto de inteligencia emocional.


En este taller del 23/11/2013 se trató: cómo identificar y gestionar nuestras emociones a fin de vivir en armonía con uno mismo y con los demás.

Por fin este sábado nos hemos decidido a hacer unas fotos del taller. En "La mente emocional", los asistentes tenían un rango de edad desde los 22 hasta los 72 años, por tanto era un grupo heterogéneo, que para mí resulta más enriquecedor que un grupo muy igualado. También contábamos con una figura masculina -algo es algo-. 

Trabajamos muchos aspectos de la inteligencia emocional, centrándonos en la gestión de emociones así como en la forma de sentir y de interactuar con el entorno. Los participantes dieron sus puntos de vista, plantearon sus dudas y consiguieron crear una atmósfera "desbordada de inteligencia emocional".

Quedaron algunos puntos en el tintero, pero espero que los podamos plantear y reformular en sesiones posteriores.

Mi sensación es positiva, por un lado porque siempre disfruto de las formaciones que llevo a cabo -será vocación-, pero por otro porque he tenido la percepción, y la sensación, de que resultaba a la vez gratificante para los participantes. Creo que en general han quedado satisfechos. Aun así  los invito a exponer sus comentarios. Las críticas constructivas son bien aceptadas. Las destructivas... vaya, cuestan más, ¡pero si alguien necesita desahogarse que lo haga! 

De todos modos, el grupo era muy participativo, estaba motivado, y eso siempre facilita la tarea de cualquier formador. Si bien me habría gustado proponer más dinámicas, que tenía pensadas para la ocasión, y por falta de tiempo quizá ha resultado un poco más teórico -dada la alta participación que como decía hubo, lo cual fomentó que profundizáramos en algún tema-.

En definitiva, creo que ha sido una interesante experiencia y estoy ilusionada de cara a la siguiente sesión "La asertividad y las habilidades sociales". Si queréis más información:http://www.psicologiadecafe.com/2013/09/programa-del-ciclo-mejora-personal-e.html










miércoles, 20 de noviembre de 2013

¿Por qué será que a los niños pequeños les gustan las labores domésticas?

¿Por qué será que a los niños pequeños les gusta deleitarse con las tareas domésticas? Quieren imitar a los mayores barriendo, tendiendo -o destendiendo- ropa, poner a funcionar el lavavajillas, cargar las bolsas de la compra... Vaya, que pareciera que les motivara hacer todo aquello que la mayoría de adultos desearíamos dejar de hacer.

Esto se debe, en parte, a las ganas de los niños de descubrir el mundo. Y a la necesidad de aprender de la mano de sus progenitores, también en parte. Así, los niños van tomando conciencia de las diferentes acciones y van comprendiendo mejor aquello que les rodea.

Pero hay otro factor menos tenido en cuenta, que es simplemente el juego. Los niños al realizar labores domésticas -o intentarlo al menos- imitan y aprenden, pero a la vez ¡están pasándolo pipa porque cualquier acto que llevan a cabo se convierte en un interesante juego! Por ejemplo, fregar platos, ¡qué sensación! El agua cae sobre las vajillas, desprende partículas de comida, hay que usar esponja, con burbujas, y trapos... Todo ello no sólo es entretenido en sí mismo, sino que este acto acerca más al pequeño a sus modelos tan estimados: principalmente mamá o papá.

Sin duda el juego resulta fundamental para el desarrollo de las personas. En la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por 192 países en 1989, uno de los derechos es: "Los niños tienen derecho al juego". (Hoy es el día internacional de la infancia, por lo que me parecía oportuno hacer mención a estas declaraciones.)


Winnicott, pediatra y psicoanalista inglés, consideraba que el juego es un factor determinante de la salud mental y la evolución normal de un niño. Algo así como que, si un niño juega con frecuencia, a gusto y juega bien, en principio sería un niño psicológicamente sano. Esto podría discutirse largo y tendido, sin embargo, refuerza la idea de la importancia del juego en la niñez. Y, claro está, deja la puerta abierta a la reflexión de por qué no va a ser de igual modo saludable jugar en cualquier etapa de la vida.

Quizá habría que cambiar esa idea tan extendida que hace referencia a los adultos cuando juegan de "disfrutar como un niño" por una frase del estilo "disfrutar como es merecido".





lunes, 11 de noviembre de 2013

Próxima conferencia-taller: La mente emocional

Tradicionalmente se le ha dado mayor relevancia a los aspectos cognitivos y el rendimiento académico en cuanto a inteligencia, pero hoy sabemos que una persona "inteligente" lo es si puede gestionar adecuadamente sus emociones y adaptarse bien a su entorno, vivir en comunidad y armonía, y afrontar oportunamente las adversidades de la vida; es decir, es importante tener un grado alto de inteligencia emocional.


En este taller se tratará: cómo gestionar nuestras emociones a fin de vivir en armonía con uno mismo y con los demás.



Será el sábado 23/11/2013, a las 16:30 hs (hasta 20:00 aproximadamente) en Bristol House, Vilassar de Mar.


Precio: 25€ 
Precio jubilado/a: 20€
Precio estudiante: 20 €

Es preciso inscribirse previamente - Plazas limitadas

Si te interesa este taller, no te pierdas "La asertividad y las habilidades sociales", sáb 07/12/2013.




Bristol House -- c/ San Ramón, 125, Vilassar de Mar
93 759 44 51 / 619 70 62 91 -- www.bristol-house.com

jueves, 7 de noviembre de 2013

Plasticidad cerebral: experimentamos un continuo cambio

Cada vez más, las personas queremos entender mejor cómo funciona nuestro cerebro, de qué somos capaces, cuáles son las funciones que nos hacen conocer y comprender el mundo, y, muy especialmente, nos interesa saber cómo cultivar esas habilidades para alcanzar un buen rendimiento y cómo mantener las capacidades a lo largo de los años.

Este sábado 09/11/2013, en Villassar de Mar, organizo un taller: La mente racional, que precisamente toca esta temática.

Es decir, por un lado, conocer las funciones cognitivas, desde las más simples hasta las más complejas, y obtener un mejor rendimiento. 

Por otro, y no menos importante, cómo mantener dichas funciones en forma, algo así como aprender a hacer gimnasia mental

Esto es relevante no sólo a edades avanzadas, puesto que la prevención de la pérdida de memoria y de las capacidades cognitivas es fundamental. Y de hecho, la merma se inicia al rededor de los 20-25 años de vida del ser humano. ¡Es verdad!!!! Esto no significa que estemos abocados a un desgaste irremediable y que nos "hagamos viejos" pronto y mal, simplemente implica que hasta dicha edad el cerebro está en evolución, en crecimiento, y después, muy lentamente, va viviendo, lo que comporta un gasto energético y de las estructuras como ocurre con nuestro coche o con nuestra vivienda. Aunque, como se trata de un organismo vivo, a la vez se reproducen las células del cerebro -sí, pero muy poco y de forma muy específica-, y sobre todo, hay plasticidad cerebral, lo que implica que, si un circuito deja de funcionar de forma óptima, la naturaleza intenta "remediarlo" reforzando otro circuito. En realidad, habría dos mecanismos neurobiológicos: uno de sustitución, que sería el que acabo de explicar, y otro de compensación, que sería que cuando un área está deteriorada fatídicamente -por ejemplo, tras un accidente cerebrovascular o un traumatismo...-, y compromete a una función, como el lenguaje, la persona "aprende" a comunicarse de otras maneras también plausibles y eficaces.

Esta es la base de la rehabilitación cognitiva, si bien dichos mecanismos también son útiles en situaciones normales, sin patología, para que una persona desarrolle y mantenga sus capacidades. Así, una mente ocupada en distintas actividades, que además provoquen placer y satisfacción, será una mente más propensa a la salud y más motivada hacia el bienestar personal.





lunes, 4 de noviembre de 2013

Vale, tal vez sí que estoy de acuerdo contigo


Hay personas que son muy fieles a su forma de pensar, tienen criterios sólidos y pocas veces o casi nunca cambian de parecer. Estas personas en ocasiones defienden esta manera de ser porque creen que la consistencia a lo largo del tiempo es signo de seguridad, de estabilidad, de tener las cosas claras y de tener "personalidad" -que en realidad todos/as tenemos personalidad, claro está, seamos más o menos fuertes de carácter-.

Bien, en realidad no puede ser malo ser un individuo seguro, con criterio y autonomía de pensamiento... Vaya, que como siempre o casi siempre es una cuestión de grados... Me explico, creo que estaríamos de acuerdo si dijera que nadie puede estar todas las veces en lo cierto, tener la respuesta mejor, la idea mejor, la opinión mejor, que su ideología y forma de ver las cosas sea la mejor:((((

Cuántas veces discutimos y gastamos o malgastamos energía
por el hecho de no darle la razón al otro...

Así que si somos de los que pensamos que tenemos las cosas claras y un buen raciocinio, quizá nos vendría bien ponernos en tela de juicio de tanto en tanto, o de forma habitual, pues se trata de un buen ejercicio intelectual.

La capacidad de cambiar nuestro punto de vista, de dar la razón a otras personas, de entender otras argumentaciones y asumirlas, es positiva, deseable, y depende de la flexibilidad cognitiva, una de las grandes virtudes de nuestro sistema nervioso y de las capacidades humanas.

Esto no significa que lo interesante sería cambiar siempre nuestra forma de ver las cosas por inseguridad y por creer que los demás entienden más, saben más, piensan más y mejor... Sería el otro extremo y eso sería no tener criterio o no creer en nuestro criterio por el hecho de no querernos a nosotros mismos. 

Lo que yo digo es que quien se quiere, y se quiere bien, puede poner en duda sus opiniones, unas veces, o siempre, y luego decidir si se queda con su pensamiento original o adopta nuevas teorías, nuevas creencias. No pasa nada, no te juegas el orgullo o la dignidad... Bueno, sí que pasa algo en verdad, simplemente que has cambiado en algún punto tu forma de ver algo o de entender algo de la vida. Y ¡ya está!

Es discutible también si ese pensamiento propio, que defendíamos con tanto fervor, era original o en realidad consistía en un "copia y pega" de nuestra educación (padres, escuela, etc.) que nos lo habían dado masticado, que ni siquiera nos lo habíamos planteado y que dábamos directamente por válido. Pues estamos llenos y plagados de pensamientos que son plagios y que luego atesoramos como si fueran nuestras auténticas creaciones.