lunes, 4 de noviembre de 2013

Vale, tal vez sí que estoy de acuerdo contigo


Hay personas que son muy fieles a su forma de pensar, tienen criterios sólidos y pocas veces o casi nunca cambian de parecer. Estas personas en ocasiones defienden esta manera de ser porque creen que la consistencia a lo largo del tiempo es signo de seguridad, de estabilidad, de tener las cosas claras y de tener "personalidad" -que en realidad todos/as tenemos personalidad, claro está, seamos más o menos fuertes de carácter-.

Bien, en realidad no puede ser malo ser un individuo seguro, con criterio y autonomía de pensamiento... Vaya, que como siempre o casi siempre es una cuestión de grados... Me explico, creo que estaríamos de acuerdo si dijera que nadie puede estar todas las veces en lo cierto, tener la respuesta mejor, la idea mejor, la opinión mejor, que su ideología y forma de ver las cosas sea la mejor:((((

Cuántas veces discutimos y gastamos o malgastamos energía
por el hecho de no darle la razón al otro...

Así que si somos de los que pensamos que tenemos las cosas claras y un buen raciocinio, quizá nos vendría bien ponernos en tela de juicio de tanto en tanto, o de forma habitual, pues se trata de un buen ejercicio intelectual.

La capacidad de cambiar nuestro punto de vista, de dar la razón a otras personas, de entender otras argumentaciones y asumirlas, es positiva, deseable, y depende de la flexibilidad cognitiva, una de las grandes virtudes de nuestro sistema nervioso y de las capacidades humanas.

Esto no significa que lo interesante sería cambiar siempre nuestra forma de ver las cosas por inseguridad y por creer que los demás entienden más, saben más, piensan más y mejor... Sería el otro extremo y eso sería no tener criterio o no creer en nuestro criterio por el hecho de no querernos a nosotros mismos. 

Lo que yo digo es que quien se quiere, y se quiere bien, puede poner en duda sus opiniones, unas veces, o siempre, y luego decidir si se queda con su pensamiento original o adopta nuevas teorías, nuevas creencias. No pasa nada, no te juegas el orgullo o la dignidad... Bueno, sí que pasa algo en verdad, simplemente que has cambiado en algún punto tu forma de ver algo o de entender algo de la vida. Y ¡ya está!

Es discutible también si ese pensamiento propio, que defendíamos con tanto fervor, era original o en realidad consistía en un "copia y pega" de nuestra educación (padres, escuela, etc.) que nos lo habían dado masticado, que ni siquiera nos lo habíamos planteado y que dábamos directamente por válido. Pues estamos llenos y plagados de pensamientos que son plagios y que luego atesoramos como si fueran nuestras auténticas creaciones.


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