jueves, 7 de noviembre de 2013

Plasticidad cerebral: experimentamos un continuo cambio

Cada vez más, las personas queremos entender mejor cómo funciona nuestro cerebro, de qué somos capaces, cuáles son las funciones que nos hacen conocer y comprender el mundo, y, muy especialmente, nos interesa saber cómo cultivar esas habilidades para alcanzar un buen rendimiento y cómo mantener las capacidades a lo largo de los años.

Este sábado 09/11/2013, en Villassar de Mar, organizo un taller: La mente racional, que precisamente toca esta temática.

Es decir, por un lado, conocer las funciones cognitivas, desde las más simples hasta las más complejas, y obtener un mejor rendimiento. 

Por otro, y no menos importante, cómo mantener dichas funciones en forma, algo así como aprender a hacer gimnasia mental

Esto es relevante no sólo a edades avanzadas, puesto que la prevención de la pérdida de memoria y de las capacidades cognitivas es fundamental. Y de hecho, la merma se inicia al rededor de los 20-25 años de vida del ser humano. ¡Es verdad!!!! Esto no significa que estemos abocados a un desgaste irremediable y que nos "hagamos viejos" pronto y mal, simplemente implica que hasta dicha edad el cerebro está en evolución, en crecimiento, y después, muy lentamente, va viviendo, lo que comporta un gasto energético y de las estructuras como ocurre con nuestro coche o con nuestra vivienda. Aunque, como se trata de un organismo vivo, a la vez se reproducen las células del cerebro -sí, pero muy poco y de forma muy específica-, y sobre todo, hay plasticidad cerebral, lo que implica que, si un circuito deja de funcionar de forma óptima, la naturaleza intenta "remediarlo" reforzando otro circuito. En realidad, habría dos mecanismos neurobiológicos: uno de sustitución, que sería el que acabo de explicar, y otro de compensación, que sería que cuando un área está deteriorada fatídicamente -por ejemplo, tras un accidente cerebrovascular o un traumatismo...-, y compromete a una función, como el lenguaje, la persona "aprende" a comunicarse de otras maneras también plausibles y eficaces.

Esta es la base de la rehabilitación cognitiva, si bien dichos mecanismos también son útiles en situaciones normales, sin patología, para que una persona desarrolle y mantenga sus capacidades. Así, una mente ocupada en distintas actividades, que además provoquen placer y satisfacción, será una mente más propensa a la salud y más motivada hacia el bienestar personal.





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