Ir al contenido principal

Plasticidad cerebral: experimentamos un continuo cambio

Cada vez más, las personas queremos entender mejor cómo funciona nuestro cerebro, de qué somos capaces, cuáles son las funciones que nos hacen conocer y comprender el mundo, y, muy especialmente, nos interesa saber cómo cultivar esas habilidades para alcanzar un buen rendimiento y cómo mantener las capacidades a lo largo de los años.

Este sábado 09/11/2013, en Villassar de Mar, organizo un taller: La mente racional, que precisamente toca esta temática.

Es decir, por un lado, conocer las funciones cognitivas, desde las más simples hasta las más complejas, y obtener un mejor rendimiento. 

Por otro, y no menos importante, cómo mantener dichas funciones en forma, algo así como aprender a hacer gimnasia mental. 

Esto es relevante no sólo a edades avanzadas, puesto que la prevención de la pérdida de memoria y de las capacidades cognitivas es fundamental. Y de hecho, la merma se inicia al rededor de los 20-25 años de vida del ser humano. ¡Es verdad!!!! Esto no significa que estemos abocados a un desgaste irremediable y que nos "hagamos viejos" pronto y mal, simplemente implica que hasta dicha edad el cerebro está en evolución, en crecimiento, y después, muy lentamente, va viviendo, lo que comporta un gasto energético y de las estructuras como ocurre con nuestro coche o con nuestra vivienda. Aunque, como se trata de un organismo vivo, a la vez se reproducen las células del cerebro -sí, pero muy poco y de forma muy específica-, y sobre todo, hay plasticidad cerebral, lo que implica que, si un circuito deja de funcionar de forma óptima, la naturaleza intenta "remediarlo" reforzando otro circuito. En realidad, habría dos mecanismos neurobiológicos: uno de sustitución, que sería el que acabo de explicar, y otro de compensación, que sería que cuando un área está deteriorada fatídicamente -por ejemplo, tras un accidente cerebrovascular o un traumatismo...-, y compromete a una función, como el lenguaje, la persona "aprende" a comunicarse de otras maneras también plausibles y eficaces.

Esta es la base de la rehabilitación cognitiva, si bien dichos mecanismos también son útiles en situaciones normales, sin patología, para que una persona desarrolle y mantenga sus capacidades. Así, una mente ocupada en distintas actividades, que además provoquen placer y satisfacción, será una mente más propensa a la salud y más motivada hacia el bienestar personal.





Comentarios

Entradas populares de este blog

Terapia psicológica presencial y online. Contacta con Psicologiadecafe

En este vídeo te presentamos nuestros servicios de asesoramiento psicológico y psicoterapia, tanto presencial (Sarrià, Barcelona), como online. Para cualquier duda, consúltanos. Contacta con nosotr@s. Puedes suscribirte al canal y seguirnos en fb @psicologiadecafe e instagram @psicologia_decafe Ver vídeo

Sobre el principio de la pitufina

El principio de la pitufina es la práctica, en ciertas -muchísimas- obras de ficción, de presentar a un único personaje femenino en medio de un reparto de personajes masculinos protagónicos. Tal y como ocurre en la serie de los pitufos, donde vemos a una sola pitufa entre muchos pitufos, aún hoy es habitual que se nos muestre a un único personaje femenino rodeado de personajes masculinos relevantes. Encima, este personaje femenino normalmente sirve como objeto de deseo o de interés romántico de uno o incluso de varios personajes de la trama.  En Los pitufos , la mayoría, si no todos (quizá a excepción de Papá Pitufo), pueden estar enamorados de Pitufina que, pese a ser un personaje de ficción, azul y pequeñito, a su manera está "sexualizada", además de ser rubia y muy coqueta. Y a la cual muchas veces deben salvar. Relacionado con esto, el fenómeno de la damisela en apuros suele estar en la palestra cuando tenemos a una pitufina para todos. Como en el clásico ejemplo de Blan...

Cinco objetivos para el nuevo año

Se aproxima el nuevo año y, con éste, las ganas renovadas de cambiar, de evolucionar, de mejorar. Promesas que nos hacemos en fin de año Es habitual hacernos promesas al acabar el año y empezar el nuevo. A veces también le hacemos promesas a los/as demás: iré a verte más seguido, prometo tratarte mejor, empezaré una dieta estricta, entrenaré en el gimnasio con más rigor, aprenderé un idioma... ¿Por qué nos hacemos promesas y después no las solemos cumplir? En parte porque, cuando se acaba un ciclo y se inicia otro, tendemos a pensar en lo que nos hubiera gustado conseguir y en cambio no ha sido posible, y eso nos lleva habitualmente a la idea de querer lograr aquello que anhelamos. Pero la motivación quizá no sea tan consistente en el tiempo y, por tanto, a pesar de tener buenas intenciones, esas intenciones caen en saco roto o quedan parcialmente olvidadas. También hay un factor cultural : en fin de año brindamos por un nuevo año más próspero y, además de pedir cosas ...