miércoles, 2 de marzo de 2016

Estaba la Catalina... ¿con principios de Alzheimer?

Recordando una canción infantil, muy conocida en Argentina, de una señora que lleva años esperando a su marido y, cuando por fin lo encuentra, no lo puede reconocer.

Hace días que me ronda la idea de que esta canción podría desvelar un problema universal y que nos preocupa desde antaño como es el deterioro cognitivo y los procesos demenciales. Y al tratarse de una letra antigua, allí se expresa de una manera coloquial y quizá peyorativa hacia dicha mujer, pues se la tacha de "infeliz" en una versión, y de "pobre" en otra. Imagino que habrá más versiones o pequeñas variaciones puesto que es una canción que se pasa de una generación a otra.

Estoy hablando de la historia de la señora Catalina, que lleva siete años esperando a su marido -quien fue a la guerra de una vez-, y pregunta a un soldado por él. Ella le dice que su marido es alto y rubio y buen mozo o hermoso como él -dejemos de lado el prejuicio enraizado en la cultura latinoamericana de que el bello ha de ser rubio...- y que en la espada lleva escrito San Andŕes -también aparquemos el contenido religioso de la letra...-. El soldado le dice que su marido cayó en la guerra, que está muerto, y que le dijo a él que se casara con ella. Catalina lo rechaza y dice que siete años ha esperado y "otros siete esperaré" -bueno, aun podríamos criticar la forma devota de esperar a su hombre, y el uso de la mujer como objeto por parte del soldado, pues la letra está plagada de un moralismo que a mi edad encuentro bastante infame e incluso me avergüenza un pelín que me gustara tanto la canción en el pasado-. Y añade que a las dos hijas mujeres al convento con ella las llevará -arghhh- y a los dos varones a la patria los dará -más arghhh-. Finalmente, el hombre con el que estaba hablando era su marido y ella no lo supo reconocer.

Claro, el factor tiempo -siete años- podría haber provocado cambios importantes en la apariencia de ambos, y eso podría confundir a la mujer -pero no al hombre, que por supuesto sabe que ella es su esposa-. Sin embargo, el factor tiempo, además, podría haber hecho mella en el cerebro de la amada. No reconocer al cónyuge nos delata posiblemente una agnosia visual, de caras, significativa ya, propia de una persona con un importante deterioro cognitivo.

No podré saber si la letra realmente hacía referencia a la demencia, en su origen, o si la sabiduría popular hablaba de otra cosa -no se me ocurre cuál, aparte de avergonzar a la mujer por no enterarse de nada...-. Y cuando era pequeña y cantaba con mis amigas/os esta canción, nunca llegué a entender bien por qué le pasaba esto a la señora Catalina. Creo recordar a algún adulto diciendo que tal vez ella era muy despistada, o que había pasado mucho tiempo, pero las explicaciones no eran concluyentes para mí. 

Y así fue como el otro día me vino a la mente la cancioncilla y creí comprender que había una seña a la demencia, bastante clara, en el cancionero popular argentino.

Aquí os dejo la letra para quien quiera leer la historieta:
Estaba la Catalina
sentada bajo un laurel
sintiendo la frescura
de las aguas al caer.
De pronto pasó un soldado
y lo hizo detener.
"Deténgase usted, soldado,
que una pregunta le quiero hacer.
¿Usted no ha visto a mi marido
en la guerra de una vez?"
"Yo no he visto a su marido
ni tampoco se quién es."
"Mi marido es alto y rubio
y buen mozo como usted.
Y en la punta de la espada
lleva escrito San Andrés."
"Por los datos que me ha dado
su marido muerto es
y me ha dejado dicho
que me case con usted."
"Eso sí que no lo hago.
Eso sí que no lo haré.
Siete años lo he esperado
y otros siete esperaré.
Si a los catorce ya no vuelve
a un convento yo me iré.
Y a mis dos hijas mujeres
conmigo las llevaré.
Y a mis dos hijos varones
a la patria los daré."
Calla, calla, Catalina.
Calla, calla de una vez.
Que estás hablando con tu marido
y no lo supiste reconocer...
Así termina esta historia
de una pobre mujer
que estaba hablando con su marido
y no lo supo reconocer.  

 laurel arbol

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