martes, 25 de febrero de 2014

No te subas a la rueda de la ira

Cuántas veces nos ha pasado que alguien nos dice algo desatinado, que nos ofende o hace sentir mal, y en el momento no sabemos cómo reaccionar y nos bloqueamos, o en el peor de los casos insultamos... Y luego nos arrepentimos por no haber sabido responder adecuadamente.

En realidad, son muy variadas las situaciones en las que nos hemos podido sentir así, y la "secuela" que pueda dejar por ejemplo un mal encuentro con un desconocido nada tiene que ver con una conversación desagradable con alguien que nos importa, o bien con un comentario ofensivo en público que nos haya hecho sentir avergonzados.

Cada situación merece un abordaje diferente, pero tal vez lo que tienen en común las "malas conversaciones" entre sí sean la capacidad que uno/a tenga de reaccionar de manera asertiva. También hay que tener en cuenta la autoestima y el estilo para afrontar los conflictos. Claro..., todo está relacionado.

Una persona con un alto grado de autoestima, en principio, sabrá afrontar mejor los conflictos verbales porque no le afectarán del mismo modo a su autoconcepto. En el caso de que a esta persona un desconocido la insulte en una cola y se dirija a ella con cualquier improperio, es probable que ella (o él, se entiende), a pesar de ofenderse o irritarse en un primer momento, piense que lo que diga dicho sujeto ni le va ni le viene, que no es importante para ella de modo que lo que opine tampoco lo es, que incluso lo que haya dicho aquel no tiene por qué ser algo que piense en verdad, puesto que se ha dejado llevar por la ira, y que en la vida con frecuencia te encuentras con personas energúmenas y ni siquiera depende de ti que puedan tratarte de forma inoportuna. Además, si tú has hecho algo para causarle ese enfado, y era evitable, procurarás que no vuelva a pasar pero tampoco puedes cambiar el pasado... De modo que no consigues nada enojándote, ofuscándote, ofendiéndote, etc.

Y en cuanto a la asertividad, llegados a este punto, si seguimos con el ejemplo del desconocido, quizá no haya que hacer más que simplemente retirarse. Si no es posible o la persona considera que hay que dar explicaciones, puede pedir disculpas si le parece lo conveniente, o pedir a esa persona que le hable de un modo más correcto, o darle su opinión a aquel sujeto sin alterarse durante el intercambio...

La ventaja de nuestra persona asertiva es que no se sube a la rueda de la ira.

Cuando la situación desagradable ocurre con alguien que sí nos importa, también dependerá de muchas variables: contenido de la discusión, tipo de vínculo o relación, historial previo de reproches o discusiones, gravedad de las consecuencias de los actos, etc. Pero la premisa suele funcionar en igual medida, o incluso más: no subirse a la rueda de la ira.

Solemos preferir una sonrisa y un abrazo a tiempo, antes que más reproches y perpetuar las disputas.












Cuántas veces desperdiciamos el tiempo discutiendo, enfadándonos, con reproches y rencores, cuando resultaría más fácil llevarnos bien con la otra persona o con los demás... Pero hay que dar el paso. Nos cuesta bastante romper el hielo y arrojar una lanza de paz cuando estamos acalorados, si bien es un saludable y beneficioso ejercicio. 

Cada uno/a sabe dónde está el límite, lo que debería permitir a su entorno o no, lo que puede hacerle bien o mal, etc.; hay cuestiones importantes que hará falta abordar. Y redundará en mejores resultados si éstas se abordan con habilidades sociales y asertividad como bandeja de plata. Pero también hay muchas situaciones que desgastan, que nos hacen invertir energía y recursos y que en cambio podríamos evitar. Para evitarlas asimismo es útil recurrir a la asertividad.


El próximo sábado 01/03 realizaremos un taller de prácticas en técnicas asertivas, en Vilassar de Mar, a las 16:30 hs (hasta 18:00 aprox.) Hay que inscribirse previamente. Ven para mejorar la comunicación que mantienes con los demás. Para más información: http://www.psicologiadecafe.com/2014/02/taller-practicas-en-tecnicas-asertivas-i.html



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