Atención psicológica en Barcelona

En una ciudad como Barcelona existe mucha oferta y demanda de atención psicológica. Por un lado, las personas cada vez se sienten más cómodas, o confiadas, de acudir al especialista porque ya no se considera que aquellos que tienen trastornos mentales severos son los únicos que se benefician de las intervenciones psicológicas; por el contrario, la sociedad ve con buenos ojos la figura del psicólogo/a (en el ámbito infantil y especialmente escolar, para afrontar crisis vitales, rupturas, duelos, para combatir el estrés, el insomnio, para sentirse mejor en general y, por qué no, para mejorar -evolucionar- en el terreno personal). Por otro lado, recibir el diagnóstico de algún tipo de trastorno psicológico tampoco implica que quien lo padece esté "loco"; si no que el problema que tiene está bastante bien estudiado y clasificado y que existen maneras concretas de mejorar su situación personal.

Por tanto, cada vez más gente piensa que acudir a la consulta de un/a psicólogo/a es algo útil y enriquecedor. Aun así, la búsqueda de un profesional que sea bueno y con el que tengamos feeling constituye un verdadero reto.

Pocas cosas son tan contraproducentes como probar a ir a un psicólogo y llevarse una gran decepción.  Porque favorece los abandonos de los tratamientos y la prolongación del malestar o sufrimiento. De modo que la elección del profesional es un factor importante.

Una manera de encontrar a alguien bueno es mediante el método clásico del boca oreja. Es decir, por referencia de alguien en quien confiamos. A pesar de que ya es un filtro importante, no resuelve el asunto del feeling, de tener "química" con ese profesional.

También podemos hacer una búsqueda sucinta por internet. Si bien hay demasiada saturación de profesionales, cada vez más, y resulta complicado escoger. Claro que variables como las opiniones de otros pacientes/clientes, las fotografías o la información clara sobre su currículum pueden ayudar. Así como las tarifas y la localización.

Pero, nada de todo esto nos garantiza dar con el profesional que nos haga sentir a gusto a la vez que realice bien su trabajo. Una manera de eliminar estas posibles trabas es la posibilidad de hablar, previamente a la primera visita, con el psicólogo/a, para plantear el motivo principal de consulta y también para evaluar a grandes rasgos si nos parece una persona cálida, contenedora, que nos motive a abrirnos y a iniciar un proceso terapéutico.

Los blogs, como el mío, pueden ayudar a que los usuarios/as conozcan un poco más al profesional. Y poder hablar por email o por teléfono con el psicólogo antes de acudir a la visita creo que es un filtro muy eficaz para reducir el riesgo a decepcionarnos.

Yo, como psicóloga, también he tenido que elegir en ocasiones a otro profesional, tanto a título personal como para otras personas. Y por eso entiendo incluso más la importancia de poder acceder por algún medio a esa persona antes de la primera visita.

De todos modos, una visita, o varias, no ata al paciente/cliente a nada, así que en el peor escenario simplemente habrá sido una experiencia que no haya ayudado demasiado pero tampoco -salvo casos muy graves y excepcionales- va a ser contraproducente.

Otra cuestión a tener en cuenta es confirmar que se trata de un profesional de la salud, regulado y colegiado. Para ello, el Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya dispone de un directorio de profesionales donde se puede buscar e identificar a los psicólogos colegiados. 

Por último, aunque no es necesario ver la orla o el título, sí que es importante conocer el número de colegiado. De esa forma nos garantizamos que se trata de un profesional regulado que ha tenido que presentar su titulación para colegiarse y que trabaja siguiendo una normativa y un código deontológico. 

En mi caso, mi nombre completo es Danielle Molina Stajnsznajder, Psicóloga General Sanitaria, colegiada en el COPC con el número 16774.














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